jueves, 17 de septiembre de 2009

MÁSTER EN PROTOCOLO

¿Cómo es posible que exista un Máster en Protocolo? ¡Cuánto cinismo! ¿Cómo puede existir enseñanza superior en esta especialidad si no existe ni siquiera el grado medio en normas de cortesía ? Ni siquiera existe la "EGB" de las buenas maneras... Si para estudiar cualquier ingeniería tenemos que pasar obligatoriamente por el bachiller ¿cómo es posible permitir que cualquiera pueda estudiar un máster en protocolo si no entiende ni el concepto de dar los "buenos días"? Para mi esa si que tenía que ser asignatura obligatoria... el protocolo del día a día, del bueno y del malo...

Y es que iba yo el otro día por la calle desconocedora de la horrible mañana que me esperaba. Me dirigía alegre a informarme de la posibilidades que tengo como músico para facturar, ¡casi nada!, y empecé por la Seguridad Social... nada mas llegar un hombre me instó a sacar número pese a que no había nadie en el lugar que esperara turno. Y lo más gracioso es que casi me empujó para acceder a las mesas de atención al cliente estando aún caliente el papelito con el número recién imprimido. En la mesa que me tocó otro hombre, sin mediar ni un holaquetal, me preguntó en seco qué deseaba. Le expliqué con todo detalle mi situación laboral, algo que os voy a ahorrar en este momento porque queda claro en todas las entradas de este blog cual es la situación de los laboritos musicales. Una vez expuesto el caso, a la pregunta de cómo puedo regularizar mi situación el hombre me contestó varias cosas, que yo esquematizo a continuación porque es imposible adornarlo de ningún otro modo:



- Me dijo, reiteradas veces, que mi trabajo es un trabajo MARGINAL, como lo leen... A esto he de añadir que la cuarta acepción de la RAE dice: 4. adj. Dicho de una persona o de un grupo: Que vive o actúa, de modo voluntario o forzoso, fuera de las normas sociales comúnmente admitidas. ¡Aaaahhh, vale, vale! Entonces si, si, soy marginal. ¡Ven lo importantes que son las normas sociales!

- Me dijo que cómo se me ocurría admitir que trabajaba en "be" (Disculpe... - quise decir en ese momento - ¿En qué mundo vive usted, en el de Yuppi?)


- También me dijo que me buscara un trabajo... (¿Cómo poder en este punto describir visualmente un silencio incómodo?)


- Pero lo más importante de todo, casi más llamativo que los insultos, es que el caballero que tenía enfrente, bien vestido y peinado, con una vida y un trabajo dentro de las normas sociales comunmente admitidas, probablemente realizando un trabajo forzoso (porque no entiendo quién quiere estar sentado todo el día rodeado de papeles, números, impresos, ordenadores... bufff, ¡qué aburrido!), ese hombre con sueldo, seguridad social, retenciones de IRPF (de por vida...) y toda esa mandanga...ese hombre, no tenía ni puta idea de hacer su trabajo porque fue incapaz de darme una solución.

Vale que el sistema no ayuda y que las normas están implantadas de modo que a muchos nos dejan al margen casi por obligación. Vale que esta profesión no está reconocida justamente por el dichoso sistema, vale que haya intrusismo, vale que haya petardos que no sepan hacer su trabajo y que su sueldo salga de lo que yo pago al estado, vale... pero, si cualquiera puede hacer un Máster en Protocolo ¿podré al menos yo pedir un poco de respeto?

Una persona que me asesoró poco después me dio soluciones posibles y transitorias para mis problemas de facturación. Tampoco nos podemos sacar de la manga milagros pero me ayudó, y al contarle mi historia me comprendió y me animó. Y me dijo: ese tipo probablemente no piense lo mismo de los famosetes que escucha en su mp3, pero los que trabajan de verdad se encuentran con estos problemas. Lo triste es que no se da cuenta de que la música siempre le acompaña en muchos momentos importantes de su vida.