miércoles, 13 de octubre de 2010

IMITATE, NOT INNOVATE

Si, mi otra profesión me delata. Recuerdo con claridad el eslogan que inspira el título de esta entrada por una sencilla razón: es bueno.
Y si bien éste fue muy efectivo y me pareció todo un logro en su día para conseguir su objetivo publicitario lo utilizo ahora, sin embargo, para destacar una de las cosas que considero casi opuestas a lo que se debe hacer cuando se empieza a estudiar música moderna.
Puede que innovar sea la meta pero imitar es algo que se debe contemplar en el camino.
Tratar innovar desde un principio, a menos que se sea un prodigio, puede ser una tarea frustrante si antes nos hemos saltado algunos pasos.
Para los que intentamos seguir a rajatabla los consejos de los maestros es sabida la importancia no solo de escuchar sino de analizar lo que han hecho otros antes. Puede que en algunos casos las piezas resultantes hayan sido fruto de la casualidad pero lo que verdaderamente importa es que de esas obras se obtienen conocimientos. Conocimientos que luego aplicaremos en nuestras propias creaciones.
Muchas son las personas que han marcado hitos en la historia, que han sentado las bases de lo que luego se ha convertido en un estilo diferenciado. Si, ya sé, también están los que presumieron de crear algo novedoso cuando en realidad habían cometido plagio.
Lo importante de esto es apreciar la valiosa herramienta que es aprender parte de nuestro lenguaje musical a través del ejercicio de repetición de solos o frases que otros han hecho antes. Esto nos dotará de algunos recursos para crear. posteriormente, nuestras propias melodías.
Los que me conocen ya saben que comencé a interesarme por el Jazz gracias a Ella Fitzgerald. Somos muchos a los que nos ha sucedido esto... y los que quedan. Casi todos los días escucho algún tema interpretado por ella y son muchas las horas las que paso intentando hacer algunos de sus giros... nada fácil. Aquí dejo un vídeo suyo como muestra de mi admiración ante "The first Lady of Song".

sábado, 9 de octubre de 2010

LA PROFESIONALIDAD

Como casi siempre es alguna experiencia vivida sobre el escenario la que me hace plantearme muchas de las cuestiones que aquí escribo. Hoy toca hacerme la pregunta ¿qué es ser profesional?
Hace cinco años que estoy sobre las tablas y en todo este tiempo he atravesado por varias y controvertidas fases. Pero siempre tuve muy claro desde el principio que una vez subida al escenario debía hacer las cosas lo mejor que pudiera. Poco a poco vas aprendiendo que no todo es color de rosa. A veces las condiciones de sonido son desastrosas y tienes que lidiar con ello, otras veces el público no te responde como esperas y tienes que aceptarlo, en ocasiones sencillamente no estás al cien por cien y tienes que seguir adelante. Y mil y una circunstancias distintas que se pueden presentar y que no están contempladas en el "guión". Y todos sabemos que así como ningún día es igual que otro, en el escenario ninguna actuación es igual que otra.

Pero volviendo a la pregunta inicial ¿qué es lo que determina que uno sea o no profesional? Dejo la pregunta abierta para que dejéis vuestras respuestas y opiniones.
Para mí una de las cosas que diferencian a un profesional de otro que no lo es es la siguiente: una vez que uno se sube al escenario (doy por sentado que se han hecho los preparativos pertinentes, prueba de sonido, etc.) se tiene que ofrecer todo lo que esté al alcance de uno. Ya no vale echarse atrás. Se le debe un respeto al público y a los compañeros. Si las condiciones son adversas habrá que revaluar la situación pero en ningún caso hacer desplantes... show must go on ... Huelga decir que las adversidades a las que me refiero están dentro de rangos razonables porque ahora se me viene a la cabeza una actuación en la que empezaron a volar sillas. Me quedé en blanco y mi compañero no hacía más que decirme que siguiéramos tocando algo que, por cuestiones de supervivencia, tuvimos que dejar de hacer. Ahora me río... no vayáis a pensar que fue en una congregación de borrachos con ganas de pelea... no, no, fue en un evento de etiqueta.
A lo que iba, la profesionalidad se gana con el tiempo, la dedicación y con los hechos. Sé que el desprestigio que sufre esta actividad viene muchas veces motivado por hechos desagradables que, si bien no son se dan tan a menudo como suele creer, son sin duda los que llaman más la atención y fomentan el afianzamiento de tan lamentable estereotipo.

No señores, no. El que es profesional no comete esos errores, actúa de una forma competente... ¡vamos! lo que viene ser hacer su trabajo. Reitero... trabajo. Es que una se cansa de cruzarse con personas que consideran que lo que haces es un hobby o, sencillamente, un trabajo "complementario". Ya no me entretengo siquiera a decir mi frase estrella "la música es mi profesión y con lo demás me gano la vida". Si, tengo muy claro que es mi profesión y hasta que pueda vivir exclusivamente de ella tengo que hacer otras cosas que no me llenan tanto. Pero vamos, que no me tengo que justificar frente a nadie que ya vale...

No soy quién para decir qué está bien y qué está mal pero un trabajo bien hecho, en mi opinión, empieza por ser puntual, prepararse los temas (uno por su cuenta y luego en los ensayos en grupo), vestir de un modo adecuado al espectáculo, preocuparse por el sonido y probar hasta que suene como debe (o como se puede), respetar a los compañeros, escucharlos y acompañarlos, debe haber feedback,  así como con el público... en fin, podría seguir escribiendo hasta la madrugada. En definitiva, preocuparse por hacer bien las cosas, todo lo bien que uno pueda. Y una vez que se abre el telón... ya no hay vuelta atrás, el espectáculo empezó y debe continuar.

Por último, cambiando de tema, el enlace a una revista donde colaboro, donde hay información muy interesante para hispano hablantes en Berlín. Espero que os guste.

Para los músicos que estéis en Berlín... la RUTA DE LOS ESCENARIOS