Si, mi otra profesión me delata. Recuerdo con claridad el eslogan que inspira el título de esta entrada por una sencilla razón: es bueno.
Y si bien éste fue muy efectivo y me pareció todo un logro en su día para conseguir su objetivo publicitario lo utilizo ahora, sin embargo, para destacar una de las cosas que considero casi opuestas a lo que se debe hacer cuando se empieza a estudiar música moderna.
Puede que innovar sea la meta pero imitar es algo que se debe contemplar en el camino.
Tratar innovar desde un principio, a menos que se sea un prodigio, puede ser una tarea frustrante si antes nos hemos saltado algunos pasos.
Para los que intentamos seguir a rajatabla los consejos de los maestros es sabida la importancia no solo de escuchar sino de analizar lo que han hecho otros antes. Puede que en algunos casos las piezas resultantes hayan sido fruto de la casualidad pero lo que verdaderamente importa es que de esas obras se obtienen conocimientos. Conocimientos que luego aplicaremos en nuestras propias creaciones.
Muchas son las personas que han marcado hitos en la historia, que han sentado las bases de lo que luego se ha convertido en un estilo diferenciado. Si, ya sé, también están los que presumieron de crear algo novedoso cuando en realidad habían cometido plagio.
Lo importante de esto es apreciar la valiosa herramienta que es aprender parte de nuestro lenguaje musical a través del ejercicio de repetición de solos o frases que otros han hecho antes. Esto nos dotará de algunos recursos para crear. posteriormente, nuestras propias melodías.
Los que me conocen ya saben que comencé a interesarme por el Jazz gracias a Ella Fitzgerald. Somos muchos a los que nos ha sucedido esto... y los que quedan. Casi todos los días escucho algún tema interpretado por ella y son muchas las horas las que paso intentando hacer algunos de sus giros... nada fácil. Aquí dejo un vídeo suyo como muestra de mi admiración ante "The first Lady of Song".