miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA RED SIN LEY

No me parece adecuado asociar íntegramente la idea de esa ley (que por poco se aprueba, veremos a ver...) al concepto de los derechos de autor. A mi también me parece un despropósito que las obras circulen libremente por la red sin que su autor reciba una contraprestación económica por su trabajo, al menos si no era así como él o ella lo había calculado. Digo yo que para eso la obra es suya y puede y debe decidir cómo gestionarla. Pero de ahí a coartar la libertad de una sociedad hay un trecho y bien grande.

Me reitero en mi idea de que, en su día, los mandamás se vanagloriaban de la invención de Internet. Ahora que apechuguen. La red es incontrolable y, así como el ser humano tiene sus grandezas y sus miserias, la red se me antoja como una expresión más de este hecho. Todo lo bueno y malo que hay en nosotros se refleja en el mundo virtual, ni más ni menos. La gran diferencia radica en la inmediatez con la que nos damos cuenta. Yo subo un vídeo y en el mismo momento que está "procesado" lo pueden ver en las antípodas ¿no es maravilloso? Nos acerca, si, pero también nos aleja. No hay más que ver como este tema de las descargas nos tiene tan divididos. 

Como usuaria y creadora tengo un único punto de vista: cultura libre y trabajo digno para todos. La cultura como alimento para la mente y el espíritu es algo innegable. Y como artista merezco poder vivir de mi trabajo, ¡comer, vamos! Tengo deberes como cualquier otro trabajador pero ¿y mis derechos? ¿dónde están estipulados? ¿dónde quedaron los convenios colectivos donde poder establecer que no son solo los privilegiados famosetes los que pueden vivir de su obra? ¿se hacen una vaga idea de cuanta gente anónima se dedica al arte y vive (o lo intenta) de ello? ¿dónde encuentran ese amparo? ¿qué hay de aquellos que no llenan estadios o no exponen en el Guggenheim ni proyectan en los multicines?

Vale. Dejemos que sean las caras bonitas y conocidas, artistillas de medio pelo desconocedores de la verdad de la calle los que decidan por nosotros. Y luego que hagan y deshagan a su antojo. Yo seguiré trabajando en mis humildes creaciones, las compartiré con el mundo, intentaré ganarme la vida currando como el que más y ya veremos qué pasa. 

Soy defensora del respeto de los derechos de autor. No me parece ridícula ni nimia su defensa. Pero es que me resulta gracioso que los mismos que se lucran con este medio de comunicación con sus acciones promocionales, vídeos musicales, club de fans, publicidad, etc. sean ahora los que arremeten ahora contra el, volcando sus frustraciones y quejas. No se puede controlar algo tan vasto y menos al servicio de unos pocos ni para el beneficio de unos cuantos privilegiados. El mercado ha cambiado, sus leyes con él, va siendo hora de comprender que nosotros debemos hacer lo propio. ¿Cómo? Ni idea. Pero dejo a continuación una historia muy curiosa que he leído por casualidad a raíz de todo esto de parte de un internauta que firma como alvame.




"La Historia de los números:
En 1202 Fibonacci escribió un libro acerca de los números arábigos y sus ventajas frente a los romanos. El gremio de los calculistas (no es broma, existía) se opuso a la implantación del nuevo sistema de numeración porque peligraba su supervivencia, ya que sólo ellos eran capaces de hacer las contabilidades mediante complejísimos métodos que sólo ellos conocían. Pensar en el poder que tenían, ya que sólo ellos podían llevar las cuentas de reinos enteros. El que hubiera un método de cálculo accesible para cualquiera significaba su desaparición.
Incluso convencieron a la Iglesia para que declarara demoníaco el sistema arábigo, porque hacía endiabladamente fáciles las operaciones.
No fue hasta la Revolución Francesa, hace poco más de 200 años, cuando la razón se impuso y el sistema de numeración actual se generalizó. Estamos hablando de 600 años después, en los que los intereses de unos pocos impidieron avances sociales importantísimos.
Esta gente persigue lo mismo, mantener sus privilegios aunque a la Sociedad le suponga un perjuicio durante varios siglos. Esa gente persigue que volvamos a la época de los números romanos." 

domingo, 5 de diciembre de 2010

YO CONTROLO, TÚ CONTROLAS, ÉL NO CONTROLA

Entre tú y yo... ¿qué pasa? ¿Tú me lo puedes explicar? Es que algo se escapa...
Pese a la distancia y mis leves intentos por desconectar un poco de lo que sucede en mi tierra me llegan, inevitablemente, noticias de todo tipo, trascendentes y nimias, curiosas y banales. La última, la que está en boca de todos los afectados. Lo siento, no sé cómo nombrarla. Por no pecar de soberbia vamos a decir que me han llegado solo rumores. Los hay que me lo han planteado como una situación extrema y los que no le han dado la menor importancia. A mi, no obstante, me ha parecido grave.
De la parte afectada solo tengo la referencia de la típica pequeña empresa turística que hace sus pequeños "agostos" en los puentes y fiestas y que ha visto con pesar como, de pronto, se han caído la gran parte de las reservas esperadas (que eran muchas). ¡Se me ha partido el alma! Y solo es una de tantas ¿quién puede cuantificar los daños?
Y como me gusta intentar tener información de todas las partes me pongo a buscar. Encuentro este escrito de un controlador y, mira, lo comprendo. Comprendo que, de ser cierto todo lo que dice, la situación que viven estos trabajadores es extrema.
También comprendo lo injusto de la situación para todos aquellos que hicieron sus maletas para irse a no sé dónde para no sé qué y se quedaron tirados. En fin, ya sabemos...
Intento ser comprensiva con todo pero algo me falla... ¿era el momento? ¿eran las maneras? ¿era oportuna la causa?
Mira, entre tú y yo, ya sabemos que todos tenemos el deber y el derecho de quejarnos, de reivindicar mejoras, de luchar por lo justo. Pero, con la situación de precariedad laboral que se está viviendo en España ¡¡dale gracias a que tienes trabajo!! ¿Que es una mierda? ¡¡Al menos es trabajo!! ¿Cómo pretendes no granjearte la enemistad de todos si estás actuando de un modo extremadamente egoísta? ¿Habiendo generado una situación de alerta cuando los ánimos ya están bastante caldeados?
¿Hablamos de condiciones laborales penosas? Hablemos pues. Como músico no he conocido la Seguridad Social, ni el aporte a la jubilación, no me puedo permitir pedir un baja, no sé qué es facturar todo lo que llevo comprado en material para trabajar... ¡vamos!, me convoco yo una huelga más rápido que Speedy Gonzalez, con una buena carga de drama y me pongo a gritar a los cuatro vientos que para situación laboral deplorable la mía, que con estudios y experiencia las estoy pasando canutas.
¿Acaso no debería haberse manifestado antes el colectivo de los músicos, por ejemplo? ¿Acaso fue nuestra situación en algún instante lo más remotamente digna? ¿Quién nos representa? ¿En que dichoso lugar se reúne todo el sector para reclamar mejoras? Yo solo escucho a los pintamonas de la SGAE que no saben ya como llenar sus arcas. A estos, que les quede claro: pago el canon con tal de no tener que escuchar a ni uno solo de los artistas a los que he estado manteniendo por la cara por comprar un puñetero CD virgen. El caso es que ahí están luchando por sus intereses también. Intereses que yo no comparto, pero bueno.
A lo que voy ¿huelga o qué?